Calidad del Agua Potable en Ecuador: Claves Técnicas de la NTE INEN 1108 y su Realidad en Territorio.

Mar 20, 2026

La calidad del agua potable no es solo un requisito técnico, es un determinante directo de la salud pública y del desarrollo sostenible. En Ecuador, la norma NTE INEN 1108:2014 establece los parámetros que debe cumplir el agua destinada al consumo humano, alineándose con las guías de la OMS. Comprender esta norma permite no solo evaluar la calidad del agua, sino también identificar brechas entre lo normativo y la realidad, especialmente en contextos urbanos y rurales.

En términos generales, la norma define el agua potable como aquella que ha sido tratada para cumplir condiciones físicas, químicas y microbiológicas que garanticen su inocuidad. Este concepto es clave: no basta con que el agua “se vea limpia”, debe cumplir límites estrictos medibles científicamente.

Uno de los conceptos técnicos más relevantes es el límite máximo permitido (LMP), que representa el umbral a partir del cual el agua deja de ser apta para consumo. Este criterio es fundamental en la toma de decisiones operativas, ya que define cuándo intervenir un sistema de tratamiento o distribución

Tabla 1: Características físicas e inorgánicas.

Esta tabla agrupa parámetros visibles y químicos básicos. Elementos como el color (≤15 Pt-Co), la turbiedad (≤5 NTU) y la ausencia de olor o sabor objetable determinan la aceptabilidad del agua por el usuario. Sin embargo, los parámetros críticos son los metales pesados como arsénico, plomo o mercurio, cuyos límites son extremadamente bajos debido a su toxicidad acumulativa. Un elemento clave aquí es el cloro residual (0,3–1,5 mg/l), que garantiza la desinfección continua en la red. Este parámetro es especialmente importante en zonas rurales donde la contaminación secundaria es frecuente

Tabla 2: Sustancias orgánicas.

Esta sección regula compuestos derivados de hidrocarburos y procesos industriales, como el benceno o el cloruro de vinilo. Su presencia suele estar asociada a contaminación industrial o urbana, por lo que su monitoreo es crucial en zonas con actividad petrolera o industrial.

Tabla 3: Plaguicidas.

Los plaguicidas representan un riesgo importante en zonas agrícolas. Sustancias como el DDT, lindano o atrazina tienen límites extremadamente bajos debido a su persistencia ambiental. Esta tabla es particularmente relevante para zonas rurales como Pedro Vicente Maldonado, donde la actividad agrícola puede impactar fuentes hídricas.

Tabla 4: Residuos de desinfectantes.

Aquí se controla la presencia de compuestos derivados del proceso de desinfección. Por ejemplo, la monocloramina tiene un límite de 3 mg/l, pero si se excede, se deben investigar compuestos potencialmente cancerígenos como la nitrosodimetilamina.

Tabla 5: Subproductos de desinfección.

Los trihalometanos (THM) son un indicador crítico. Aunque el cloro es esencial, su reacción con materia orgánica puede generar compuestos peligrosos. El límite de 0,5 mg/l busca equilibrar desinfección y seguridad química.

Tabla 6: Cianotoxinas.

PLa microcistina-LR (≤0,001 mg/l) es una toxina producida por algas en cuerpos de agua eutrofizados. Este parámetro es cada vez más relevante debido al cambio climático y al incremento de floraciones algales.

Tabla 7: Requisitos microbiológicos.

Este es el núcleo sanitario de la norma. La exigencia de ausencia de coliformes fecales, Giardia y Cryptosporidium garantiza que el agua no represente riesgo infeccioso. En términos prácticos, este es el parámetro más crítico en sistemas rurales.

Casos en la Provincia de Pichincha.

En el caso de Quito, la calidad del agua potable es generalmente alta. Estudios de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable muestran cumplimiento sostenido de parámetros microbiológicos y físico-químicos, con niveles adecuados de cloro residual y turbiedad baja. Esto se debe a sistemas robustos de tratamiento y monitoreo continuo.

Sin embargo, en cantones como Pedro Vicente Maldonado, la situación es más variable. Aunque existen avances significativos —como sistemas de tratamiento y mejoras en cobertura—, es común encontrar desafíos en continuidad del servicio, control de cloro residual y riesgo de contaminación microbiológica en redes pequeñas o comunitarias.

Datos de distintas fuentes en Ecuador evidencian que en zonas rurales el control microbiológico es el principal problema, existe mayor exposición a plaguicidas y sedimentos además de que la demanda de agua potable supera ampliamente la oferta que los GAD´s están en capacidad de brindar.

En contraste, en zonas urbanas el principal reto es el control de subproductos de desinfección, lo que exige cada vez más y mejores procesos para evitar formación de THM.

Conclusiones técnicas.

Primero, la NTE INEN 1108 es una norma robusta que cubre integralmente los riesgos físicos, químicos y biológicos del agua potable, alineada con estándares internacionales.

Segundo, el parámetro más crítico en la práctica no siempre es el químico, sino el microbiológico, especialmente en zonas rurales donde la infraestructura y el control son limitados.

Tercero, existe una brecha clara entre la calidad del agua urbana y rural. Mientras ciudades como Quito cumplen ampliamente la norma, en cantones más pequeños persisten desafíos operativos y técnicos.

Cuarto, el cumplimiento de la norma no depende únicamente del tratamiento, sino de todo el sistema: captación, almacenamiento, distribución y monitoreo.

Finalmente, mejorar la calidad del agua en Ecuador requiere no solo regulación, sino inversión en infraestructura, fortalecimiento institucional y educación comunitaria. La norma establece el “qué”, pero el verdadero reto está en garantizar el “cómo” en todo el territorio.

EPMJ